En la caja de casi cualquier perfume hay tres o cuatro letras que casi nadie mira y que explican buena parte de lo que vas a notar: EDC, EDT, EDP, Parfum, Extrait.
No indican calidad. Indican concentración: cuánta materia aromática lleva la fórmula frente a alcohol y agua. Y eso cambia la duración, la intensidad y el precio.
Las categorías, de menos a más
Estas son las horquillas que se manejan en el sector. Conviene saber una cosa desde el principio: no son categorías reguladas con límites estrictos. Cada casa decide dónde coloca su fórmula, así que funcionan como orientación, no como garantía.
Eau de Cologne (EDC) — la más ligera. Muy fresca, se va rápido. Pensada para reaplicar.
Eau de Toilette (EDT) — la clásica del día a día. Abre con fuerza, se asienta pronto y aguanta unas horas. Es la que más vive de las notas de salida.
Eau de Parfum (EDP) — el estándar actual, y el formato en el que se mueve casi toda la perfumería árabe que se vende en España. Más carga aromática, arranque menos explosivo y un fondo mucho más largo.
Parfum / Extrait de Parfum — la más concentrada. Menos proyección de la que la gente espera, pero mucha permanencia: se queda cerca de la piel y dura. Suele aplicarse en cantidades pequeñas.
Más concentración no siempre es mejor
Aquí es donde conviene ir con cuidado, porque la intuición engaña.
Un extrait no huele más fuerte necesariamente. A menudo huele menos a un metro de distancia que un EDP, porque las moléculas pesadas proyectan poco. Lo que hace es quedarse.
Y una concentración alta de una fórmula que no te gusta es simplemente más horas de algo que no te gusta. La concentración amplifica lo que hay; no lo mejora.
Por eso el orden correcto para decidir es: primero si la fragancia te encaja, después en qué concentración la quieres.
Cuánto influye en la duración
Influye, pero menos de lo que se cree. La concentración es uno de los factores, y no siempre el principal.
Pesa igual o más la composición. Un EDT construido sobre ámbar y almizcle puede durar más que un EDP montado sobre cítricos y notas verdes, porque las moléculas de fondo son más pesadas y se evaporan más despacio.
Lo desarrollamos en el artículo sobre duración y estela, que es donde está la explicación completa.
Qué pasa con el volumen y el precio
Un error de cálculo habitual: comparar precios entre frascos de distinto tamaño y distinta concentración.
Cien mililitros de EDT no son comparables con cincuenta de extrait ni en precio ni en uso, porque del segundo vas a aplicar bastante menos por vez. La comparación útil no es el precio del frasco: es cuántas aplicaciones te da y cuánto te dura cada una.
Por eso en nuestras fichas ponemos siempre la concentración y el volumen juntos, y por eso el nombre de cada producto los incluye. No es un detalle técnico: es lo que necesitas para comparar de verdad.
Cómo aplicar según la concentración
EDT — dos o tres pulsaciones, y asume que vas a querer reaplicar por la tarde.
EDP — dos pulsaciones suelen bastar. En perfumería árabe, muchas veces sobra con una.
Parfum / Extrait — poco y en puntos concretos: muñecas, detrás de las orejas, base del cuello. Aplicar extrait como si fuera colonia es la forma más rápida de resultar invasivo.
Un apunte que vale para todas: no frotes las muñecas después de aplicar. Rompe las notas de salida y acorta el desarrollo. Es un gesto muy extendido y hace más mal que bien.
En resumen
- La concentración indica cuánta materia aromática hay, no cuánta calidad.
- No está regulada de forma estricta: es orientación, no garantía.
- Más concentración es más permanencia, pero no siempre más proyección.
- La composición pesa tanto como la concentración en cuánto te dura.
- Compara por aplicaciones y duración, no por el precio del frasco.
Si todavía no tienes claro qué familia olfativa te encaja, empieza por ahí y no por la concentración: nuestra guía de familias olfativas te sitúa en cinco minutos.